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EL EQUIPO DEL CABALLO
- CABEZADA
Es uno de los elementos más importantes de cuantos componen el equipo del caballo.
Su fundamental función es proporcionar los medios necesarios para el control de los movimientos del caballo por parte del jinete.
TIPOS DE CABEZADAS
Aunque todas las cabezadas tienen, en un principio, la misma función, lo cierto es que existen diferentes tipos, cada uno de los cuales se ha diseñado con el objeto de cubrir distintas necesidades.
En el mercado encontraremos gran variedad de modelos (vaquera, de presentación, para montar...), realizados en diferentes materiales y con distintos acabados, a pesar de ello principalmente hablamos de dos tipos de cabezadas:
LA CABEZADA SIMPLE
También conocida como cabezada de filete,
Se utiliza con una sola embocadura y se compone de:
Una testera y un ahogadero.
Dos montantes o carrilleras.
Una frontalera.
Una muserola.
Un par de riendas.
Una embocadura.
Testera y ahogadero forman una única pieza de cuero, cuyo objetivo es el de mantener en su sitio los montantes, quienes a su vez mantienen la embocadura en la posición adecuada. El ahogadero no impide que se pueda sacar la cabezada de la cabeza del caballo, pero ayuda enormemente a mantenerla en su lugar.
Los dos montantes o carrilleras sirven para mantener la embocadura en la boca del animal. En ambos lados de la cabeza del caballo, un extremo de los montantes va unido a la testera y otro a la embocadura.
Por su parte, la frontalera se sujeta a la testera, manteniéndola en su lugar, detrás de las orejas del caballo.
Aunque existen diferentes tipos de muserolas, la más corriente es la de tipo simple. Para su montaje deberemos pasarla a través de la frontalera y por debajo de la testera; lo más normal es tener que abrocharla por el lado izquierdo de la cabeza del caballo.
También existen diferentes tipos de riendas, todas ellas sirven de punto de unión entre las manos del jinete y la boca del caballo.
La cabezada más utilizada es la de filete, siendo la más adecuada para los principiantes.
CABEZADA DOBLE
La cabezada doble se utiliza con dos embocaduras, por lo que resulta mucho más completa.
En jinetes que la sepan utilizar, ofrece un control estricto y correcto, pero hay que tener mucho cuidado, puesto que mal usada puede provocar confusión e incluso dolor al caballo.
Dispone de los mismos elementos que la cabezada sencilla, pero además cuenta con otros dos montantes unidos en una única pieza para sujetar el filete y otro par de riendas para el bocado.
Para evitar que existan muchas hebillas por la parte izquierda de la cabeza del caballo, las carrilleras del filete son de una única pieza, que se pasa por dentro de la frontalera y por debajo de la testera como la muserola.
Los montantes sueltos sirven para sostener el bocado.
Las riendas del filete son ligeramente más anchas que las del bocado, para evitar la confusión.
Con la cabezada de filete y bocado, sólo se puede utilizar una muserola simple.

CÓMO COLOCAR LA CABEZADA
A la hora de colocar la cabezada lo primero que deberemos tener en cuenta es el estado anímico del animal; puede que éste se muestre tranquilo, facilitándonos enormemente la labor; pero también resulta muy probable que esté nervioso y levante la cabeza, como evitando ser "enganchado"; conviene saber cómo actuar en cualquiera de estas situaciones.
COLOCAR LA CABEZADA A UN CABALLO TRANQUILO
Siga los siguientes pasos:
Compruebe que la muserola y el ahogadero se encuentran desabrochados.
Coloque la hebilla de las riendas sobre la testera y cuelgue la cabezada en su hombro izquierdo (asegurándose de que la frontalera está hacia fuera).
Sitúese a la izquierda del caballo. Coja la cabezada de la cuadra quítele el ronzal.
Pase las riendas por encima de la cabeza del caballo, sujetándolas al cuello mientras le quita la cabezada de cuadra. Cuelgue la cabezada de cuadra después de quitársela, puesto que de otro modo el caballo puede enredarse con ella.
Coja la brida, tomándola por la testera con la mano derecha y dejando reposar la embocadura en la mano izquierda o viceversa, como le resulte más sencillo.
Acerque la embocadura a los labios del caballo e introduzca el pulgar en la comisura de la boca, lo que le obligará a abrirla.
En el momento en que el animal abra la boca, introduzca suavemente la embocadura, mientras levanta la cabezada hacia las orejas.
Cuando tenga la cabezada dentro de la boca, podrá utilizar la mano izquierda para pasar la cabezada suavemente por las orejas del caballo.
Ajuste la muserola y el ahogadero.
COLOCAR LA CABEZADA A UN CABALLO INQUIETO
Sin lugar a dudas, resultará mucho más dificultoso colocar la cabezada a un caballo que se muestra inquieto y eleva la cabeza. Si ese es su caso, le recomendamos que siga los siguientes pasos:
Compruebe que la muserola y el ahogadero se encuentran desabrochados.
Coloque la hebilla de las riendas sobre la testera y cuelgue la cabezada en su hombro izquierdo (asegurándose de que la frontalera está hacia fuera).
Sitúese a la izquierda del caballo. Coja la cabezada de la cuadra quítele el ronzal.
Pase las riendas por encima de la cabeza del caballo, sujetándolas al cuello mientras le quita la cabezada de cuadra. Cuelgue la cabezada de cuadra después de quitársela, puesto que de otro modo el caballo puede enredarse con ella.
Sujete la cabezada con la mano izquierda. Pase el brazo derecho por debajo de la mandíbula del caballo y alrededor de la cabeza, sujetándosela con la mano.
Coja los montantes con la mano derecha sin dejar de sujetarle la cabeza, para que no pueda levantarla.
Utilice el pulgar para que abra la boca e introduzca la embocadura, mientras sube la cabezada hacia las orejas. En todo momento deberá mantener la mano apoyada en la cabeza del caballo para que no pueda levantarla.
Cuando tenga la cabezada dentro de la boca, podrá utilizar la mano izquierda para pasar la cabezada suavemente por las orejas del caballo.
Ajuste la muserola y el ahogadero.
AJUSTE DE LA CABEZADA
Una vez hemos logrado colocar la cabezada al caballo, ésta deberá ser ajustada correctamente, para garantizar la máxima seguridad y comodidad.
Compruebe uno a uno cada elemento de la cabezada:
Carrilleras: tenga en cuenta que acortándolas o alargándolas modificará la posición de la embocadura.
Testera: debe reposar sobre la nuca del caballo. Los montantes deben abrocharse a ambos lados de la testera, a la misma altura y justo por encima de los ojos.
Frontalera: debe estar lo suficientemente baja para no rozarle las orejas al caballo. Una vez que ha sido abrochada, deberá haber la suficiente holgura para poder pasar los dedos con comodidad. Tenga en cuenta que si resulta demasiado larga, se desplazará hacia atrás y si es muy corta, presionará sobre la base de las orejas, causando pellizcos y rozaduras.
Ahogadero: una vez ajustado, deberá hacer el suficiente espacio para poder pasar la mano entre el mismo y la quijada del caballo. Si está demasiado apretado dificultará la respiración al bajar el caballo la cabeza y el cuello.
Muserola: tras su ajuste deberá haber el espacio suficiente para pasar dos dedos entre la muserola y la quijada. Debe estar a una altura aproximada de 2,5 cm por debajo del hueso del carrillo.
En caso de que el caballo vaya a ser embridado o conducido a la cuerda, las riendas deberán cruzarse y hebillarse alrededor del cuello.
- Embocaduras:
EMBOCADURAS, USOS Y CUIDADOS
La boca es uno de los puntos más importantes en el caballo. la aparición de cualquier problema en la misma puede dar lugar a otros mucho más serios.
La especial anatomía de la boca del caballo nos permite colocar una embocadura, un sistema de control que, bien utilizado, no daña al animal, mientras que permite un perfecto control por parte del dueño.
Una embocadura bien ajustada, no puede golpear la dentadura, ni el caballo puede agarrarla tan fuerte como para eludir la mano del jinete.
Por ello es tan importante seleccionar una embocadura correcta para nuestro animal, de ella dependerá tanto la comodidad del caballo como nuestra propia seguridad.
Deberá ser del tamaño adecuado para la boca del caballo; algo que en principio resulta obvio; pero no muchos tienen en cuenta que cada caballo tiene sus propias características y que por tanto, la embocadura que le viene bien a uno puede resultar nefasta en su compañero.
Otro tema importante a considerar es el del ajuste de la embocadura, ya que si lo hacemos demasiado fuerte puede rebelarse contra ella y en caso de que lo hagamos se forma suave puede crearnos problemas para el control del animal. Según el tipo de embocadura, ésta actuará sobre diferente parte de la boca del caballo; esto combinado con otras ayudas (la voz, la postura, las piernas...), hace que el jinete pueda establecer un perfecto control sobre el comportamiento del animal, sin provocar en ningún momento dolor; siempre y cuando esté bien ajustada.
Las diferentes modalidades de embocaduras que existen en el mercado pueden dividirse en tres familias:
- FILETES:
Existe una gran variedad, desde suaves hasta muy rigurosos. Su severidad viene determinada por los siguientes factores:
Grosor: los gruesos son menos rigurosos.
Forma: los curvos son más suaves.
Forma de las anillas: redondas u ovaladas, éstas últimas se fijan a la pieza que va dentro de la boca y permiten menos juego.
Palillos: puede llevarlos o no, los que los llevan son más suaves.
Material: los más corrientes son el acero inoxidable y la goma (más suave)
- BOCADOS:
Se utilizan combinados con filetes. Suelen tener un paso para la lengua, con el fin de que sean más cómodos para el caballo. Deben utilizarse con cadenilla que deberá ir cubierta (de goma o de cuero, si el caballo es muy sensible) y con una falsa barbada. Hay diferentes tipos:
Bocado Tom Thumb Weymouth: la más suave, ya que la pieza de dentro de la boca es gruesa.
Bocado de Doma alemán.
Bocado de camas móviles: el más común.
- PELHAMS:
Se utilizan como alternativa al filete y al bocado ya que combina la acción que realizan ambos. Es válida sobre todo para caballos que no aceptan el filete pero es muy imprecisa y debe ser utilizada por expertos.
En el momento en que las manos, a través de las riendas, aplican presión sobre el bocado, esta presión se transmite al caballo de diferentes maneras, según el tipo de embocadura que se utilice:
Filete rígido: sólo actúan sobre las barras de la boca.
Embocadura articulada, tendrá efecto de cascanuez sobre la lengua y comprime la comisura de los labios.
El bocado rígido hace palanca, transmitiendo presión de los brazos del bocado a la nuca.
La cadenilla hace presión sobre la ranura del mentón.
La doble brida combina la acción del filete articulado y el bocado rígido, aplicando presión sobre la nuca y la ranura del mentón, así como sobre las barras y la lengua.
COLOCACIÓN DE UNA EMBOCADURA
A la hora de colocar la embocadura a su caballo, tenga en cuenta los siguientes puntos:
Un filete bien colocado deberá colgarse en la boca del caballo de tal modo que la comisura de los labios se frunza ligeramente, pareciendo que el animal sonríe.
Para insertar el filete de forma fácil, insertaremos nuestro pulgar en la comisura de los labios del caballo, obligándole así a abrir la boca.
El bocado siempre deberá ser fijado con cadenilla y correa.
La mejor forma de comprobar que el filete es el adecuado es insertando los índices entre la boca y las anillas del filete, en esa postura, los dedos deberán caber holgadamente.
PROBLEMAS CON LAS EMBOCADURAS
Como ya hemos comentado, la embocadura es un elemento muy personal para cada caballo. Por ello seleccionar la correcta en cada caso puede ser sumamente difícil.
Equivocarnos en esta elección supone, en ocasiones, la aparición de algunos problemas en la boca de nuestro animal o incluso que éste rehuse el bocado; problemas que conviene conocer, para saber cómo detectarlos y cómo actuar frente a ellos:
Cortes o llagas en las comisuras de los labios: deberemos vigilar que el tamaño del hierro sea el adecuado, ni muy grande ni muy pequeño. El roce podrá evitarse colocando unas gomas al filete.
En caso de que el caballo sacuda la cabeza al ser montado, convendrá que analicemos el correcto ajuste de la cabezada.
Si el caballo evade la acción del filete al abrir la boca y mantener la mandíbula rígida, convendrá utilizar una muserola alemana que no deberá ajustarse demasiado baja.
Existen caballos que no se acostumbran a utilizar la embocadura, para esos casos se recomienda el uso de la cabezada sin embocadura, conocida como Hackamore. Ésta actúa sobre las fosas nasales del caballo, mediante un sistema de palanca como en el bocado, haciendo presión tanto sobre la nuca como sobre la zona sensible por encima de los ollares del caballo.
Esta solución únicamente es válida para jinetes expertos, puesto que mal utilizado puede resultar doloroso para el animal.

- Riendas
- Las cabezadas sin embocadura
- Cabezadas de cuadra
- Monturas
- Cinchas
- Estribos
- EL SUDADERO, VENTAJAS E INCONVENIENTES
A pesar de que la idea inicial por la que se desarrolló el sudadero fue la de otorgar mayor comodidad al caballo, lo cierto es que en nuestros días este elemento (ya básico) del equipo se utiliza principalmente por nuestra propia comodidad.
En este artículo trataremos de analizar objetivamente las ventajas e inconvenientes del uso de sudaderos.

Sin lugar a dudas la ventaja más destacable que puede proporcionarnos el sudadero es evitar o disminuir los problemas que siempre da una montura no adecuada para nuestro caballo. Efectivamente, lo más correcto es que cada caballo cuente con una montura que se le ajuste a la perfección, pero suele ocurrir que esto no es así y varios caballos (principalmente los de paseo y los de escuela), se vean obligados a compartir una misma montura.
Una montura inadecuada puede provocar daños en la piel del caballo, al igual que puede hacerlo la mala presión ejercida por los jinetes noveles. En ese sentido, la colocación de un sudadero hará que estos daños no aparezcan o, al menos, que se vean reducidos en un amplio porcentaje.
Ni que decir tiene que para que cumplan correctamente esta función, los sudaderos deberán ser lo suficientemente gruesos y que conviene utilizar uno limpio con cada animal.
Pero además de esta innegable ventaja, el sudadero nos servirá para mantener limpios los faldones de la montura.

INCONVENIENTES
El uso del sudadero puede conllevar una serie de inconvenientes que conviene conocer.
En primer lugar con él corremos el riesgo de recalentar el dorso del animal, lo que puede ser el origen de rozaduras de mayor o menor importancia.
Debemos ser conscientes de que estos sudaderos se empapan fácilmente con el sudor que, al secarse, deja una capa de suciedad en la zona que se encuentra en contacto con el pelo. De ahí el origen de las rozaduras e incluso de algunas enfermedades cutáneas; por lo que resulta fundamental mantener este elemento del equipo siempre en perfectas condiciones de limpieza.
En este sentido, debemos tener especial cuidado con los sudaderos de borrego que, si bien pueden resultar más calientes para el caballo, tienen el inconveniente de que suelen formar nudos al empaparse, que terminan produciendo rozaduras.
Muchos jinetes opinan que el uso del sudadero resulta innecesario porque en el mercado tenemos a nuestra disposición gran cantidad de diferentes modelos de monturas, de todo tipo de tamaños y formas que encajan a la perfección en cualquier caballo. Algunos van aún más allá, diciendo que el sudadero va en contra mismo del objetivo principal de la montura, puesto que suponen mayor separación entre el jinete y el caballo.

En definitiva, debemos decir que el sudadero ayuda a disminuir y repartir la presión de la silla sobre el dorso del caballo, pero nunca debe usarse para atenuar el efecto de una silla que no se ajusta correctamente.

TIPOS DE SUDADEROS
En el mercado podemos encontrar gran cantidad de diferentes tipos de sudaderos, de diferentes formas y materiales: los hay especiales para doma, para salto, para paseo...
En principio podemos hablar de tres tamaños: poni, caballo pequeño y caballo grande.
En cuanto a los materiales, encontraremos desde los tradicionales de piel de cordero y fieltro, hasta los realizados con materiales sintéticos más modernos. La ventaja de los primeros es que tienen una gran duración (siempre y cuando se cuiden correctamente), pero dan algo más de trabajo: es necesario lavarlos a mano y peinarlos periódicamente para deshacer todos los posibles nudos.
Por su lado los materiales sintéticos se pueden lavar a máquina (la gran mayoría, hay que tener mucho cuidado con las cintas de cuero, que no se pueden meter en la lavadora).
Algunos sudaderos cuentan con una zona acolchada, una pieza de piel de cordero que va cosida a la altura de la cruz para ofrecer una mayor protección en caso de que resbale y quede pegado a la cruz.
Otros cuentan con pespuntes a lo largo del dorso, que sirven para acolchar la parte en que la montura choca contra el dorso, sin hacer bulto por debajo de la pierna del jinete.

FIJACIÓN DEL SUDADERO
Los sudaderos pueden ser fijados a las monturas de diversas formas, si bien la más habitual es mediante una cinta con un lazo dispuesta al final, por el que se pasan uno o todos los latiguillos. Así la cinta debe quedar por encima de las hebillas para no resbalarse hacia abajo.
Muchos cosen una cinta a la parte inferior del sudadero, a través de la cual pasan la cincha.
Pero además éste, existen otros sistemas de fijación:
Mediante cintas que pasan por encima del faldón de la montura y se cierran con velcro.
Con cintas y hebillas.
Con cintas que se cierran sobre sí mismas.
Mediante bolsillos situados en la parte inferior del sudadero, donde se mete el faldón de la montura pasando la cincha por encima o, en algunos casos, haciendo una ranura.
AJUSTE DEL SUDADERO
A la hora de elegir su sudadero debe tener en cuenta que éste tiene que ser lo suficientemente grande como para que sobren alrededor de la montura unos 2-3 cm y debe quedar bien ajustado para no desplazarse hacia atrás a la hora de ser utilizado.
Es importante que encaje bien en el puente de la montura y no debe quedar tirante en la cruz porque esa es la principal causa de rozaduras.
Tenga en cuenta que antes de apretar la cincha, debe meter el sudadero en el puente de la montura.
Resulta fundamental que quede plano y sin arrugas.
Siga estos pasos para la correcta colocación de su sudadero:
El bucle delantero se fijará en uno de los latiguillos de cinchar para que se mantenga en su sitio.
La cincha puede pasar por el bucle inferior para una mayor seguridad.
Empuje el sudadero hacia arriba y hacia el centro del arco superior que forma el borrén delantero, para evitar presiones sobre la cruz.
El sudadero debe ser fijado a la silla antes de cinchar.
- Martingalas y pechos petrales
- Rendajes auxiliare
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- LA SILLA
La Montura es la parte del equipo de mayor relevancia.
No sólo supone un importante desembolso económico, sino que además es preciso que resulte cómoda tanto para el jinete como para el caballo, algo que no siempre resulta fácil de conseguir.
PARTES DE UNA SILLA
Las sillas están construidas sobre un armazón, que se forma como su esqueleto central, alrededor del cual se construye el resto de la montura.
Este armazón puede ser rígido o flexible, siendo más recomendable este segundo por el mero hecho de que admite cierta flexión, facilitando la transmisión de las ayudas.
El resto de las partes de la silla son:
Perilla: parte más alta del borren delantero.
Caballería.
Caja
Borrén trasero.
Faldoncillos y
faldones.
Bastes.
Latiguillos para la cincha.
Guardahebillas para proteger la cara interna de los faldones del roce con las hebillas de la cincha.
Charnelaspara fijar las acciones y los estribos.

TIPOS DE SILLA
En general, podemos hablar de los siguientes tipos de silla:
MIXTA: también denominada “de uso general”, es la más utilizada, tanto por los jinetes en general (incluidos los principiantes) como por las escuelas y clubes de equitación.
Es una silla intermedia entre la doma y el salto y por ello resulta válida para todos los tipos de equitación, incluido el recorrido de campo.
DOMA: su estructura es más estrecha, disponiendo de un faldón más recto y largo para permitir una posición más alargada de la pierna (algo necesario para realizar los ejercicios de doma clásica).
Las rodilleras se colocan para mantener la pierna en la posición correcta, de manera que el jinete pueda montar con los estribos largos y adquirir un asiento profundo.
SALTO: su estructura es más redondeada, con el faldón salido hacia delante. Sus rodilleras son más pronunciadas, para poder fijar la rodilla en posición más adelantada.
PARA LARGAS DISTANCIAS: ante la creciente popularidad del denominado turismo ecuestre, así como los raids, marchas… se están desarrollando ampliamente las sillas pensadas para la realización de largas distancias. Su objetivo principal es que se pueda repartir el peso del jinete por una zona lo más amplia posible para reducir la existencia de puntos de presión.

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA LA ELECCIÓN DE LA SILLA
A nivel general son tres los puntos que deben ser tenidos en cuenta a la hora de elegir nuestra montura:
La comodidad del caballo: para lo que sin duda deberemos analizar su constitución física. Resulta necesario tener en cuenta el tamaño de nuestro caballo y seleccionar una silla que se adecue a su físico, incluso con el jinete montado.
La comodidad del jinete: cada uno tiene sus propios gustos y un estilo en particular a la hora de montar. Si el jinete se encuentra cómodo se lo transmitirá al caballo y éste irá también más a gusto.
Las posibilidades económicas de cada uno: marcarán la “zona” por la que podemos movernos, teniendo en cuenta que el mercado nos ofrece una amplísima variedad de modelos de todas las clases y precios.
Además de estos tres puntos básicos, resulta conveniente conocer una serie de consejos prácticos que le recomendamos tener en cuenta a la hora de elegir su montura:
Vigile el relleno de la silla: si lleva en exceso puede provocar rozaduras, puesto que la montura tendrá tendencia a desplazarse de lado a lado; pero si por el contrario el relleno es insuficiente, podemos estar poniendo en peligro la columna del caballo.
Además si el relleno está apelmazado, producirá una presión localizada, que terminará produciendo molestias y rozaduras.
No elija monturas muy anchas: rozan la cruz del caballo.
Lo mismo puede suceder si se decanta por una silla con el borren delantero bajo.
Si la montura está muy separada del dorso, debe pensar que se trata de un tamaño pequeño para su caballo ( la silla resulta estrecha).
Sepa que el puente de la montura debe tener una anchura mínima de 7,6 cm. de lado a lado.
Si la montura se hunde en el caballo y el borrén queda demasiado cerca de la cruz, la silla resulta demasiado ancha para el caballo.

EL AJUSTE CORRECTO
Para que una silla resulte cómoda a jinete y caballo resulta imprescindible que esté bien ajustada, algo que por desgracia muchos pasan por alto.
Si una montura no tiene el tamaño adecuado a la constitución del caballo o no está bien puesta, se convertirá en una fuente constante de problemas que muchas veces achacamos a otras razones, pensamos que el caballo es rebelde o que tiene algún problema de salud, cuando en realidad lo único que está ocurriendo es que le obligamos a pasar un mal rato al colocarle la silla.
Pero, ¿cómo saber que la silla se adapta correctamente a nuestro caballo? Es preciso tener en cuenta los siguientes puntos:
Al probarla, compruebe que el arzón de la montura sea del tamaño y la forma adecuados.
Tenga en cuenta que una vez colocada, la montura no debe hacer presión sobre la columna del caballo (tanto con jinete como sin el); tampoco debe pesar sobre el dorso. El peso debe estar repartido de manera uniforme sobre los músculos lumbares.
La montura deberá quedar bien asentada y nivelada.
El borrén delantero nunca deberá presionar la cruz. Calcule que entre el borrén y la cruz quede un espacio de aproximadamente 4 dedos.
Compruebe que la silla no limita de ninguna manera los movimientos del caballo.
Los defectos en la montura pueden provocar rozaduras que se conocen con el nombre de mataduras: se trata de endurecimientos en la piel que normalmente aparecen en la cruz y en el medio del dorso, a lo largo de la columna.
Por supuesto, si observamos que esto ocurre, deberemos tomar medidas inmediatas, bien cambiando la silla o bien acudiendo a una guarnicionería para que la arreglen y adapten correctamente a nuestro caballo. No es buena solución colocar simplemente un sudadero más grueso, puede que por un tiempo solucione el problema, pero volverá a aparecer en breve y quizás de manera más grave.
El hecho de que una montura haya funcionado correctamente con un caballo durante algún tiempo no significa que lo haga así siempre. Lo más normal es que el caballo vaya cambiando (un caballo joven puede modificar su físico al madurar, puede adelgazar o por el contrario engordar)y, además, el uso de la silla supone su desgaste y por tanto el ajuste ya no será el mismo que en un principio.
Es recomendable que cada cierto tiempo le echemos un vistazo a cómo se adapta la montura a nuestro caballo.
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